Artículo publicado en la revista "Una mirada a la familia puertorriqueña".
LOS MEDIOS TRADICIONALES
El fenómeno de la comunicación de masas que durante las últimas
décadas ha embelesado a los diferentes niveles de la sociedad con
material mediático de variadas dimensiones en calidad y contenido, ha
sido objeto de análisis por la influencia que plantea en muchos de los
casos de dudosa reputación.
El alto consumo por parte de niños y adolescentes de los mensajes
expuestos principalmente en el cine y la televisión, ha generado en ellos
consecuencias negativas; Comportamiento relajado, ausencia de dominio
propio, desarrollo de la creatividad acotado, desobediencia y otros males
que derivan en corrupción, violencia y hasta homicidio, son algunas de
las evidencias que las investigaciones especializadas en el tema arrojan
con frecuencia y que todos percibimos sin necesidad de esforzarnos por
saberlo.
Todo ello se debe a diferentes causas que que en muchos de los casos
los padres desestiman, como el exceso de violencia en programas,
películas, novelas, series y caricaturas (dibujos animados), la información
explícita de los noticieros, la limitada motivación por parte de la
programación para que el niño interactúe, las escenas de fantasia, sexo,
terror, entre muchas otras. Y todas ellas en el marco de una transmisión
de subinformación1 que provee al auditorio un mensaje que poco déja al
aprendizaje y la reflexión.
Las estadísticas son alarmantes cuando descubrimos que el adolescente
promedio ha pasado más horas de su vida frente a la televisión que el
tiempo que ha dedicado a los estudios. Que el 99% de los niños en los
Estados Unidos cuentan con una televisión en su hogar y dedican entre 3
y 4 horas al día viendo programas sin la supervisión o consejo de sus
padres2. Si a esto sumamos la creciente oferta de posibilidades de
entretenimiento mediático que surgen día con día para chicos y grandes,
las razones de inquietud serían justificables.
LOS NUEVOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Hasta hace unos pocos años el internet no era considerado como un
medio de comunicación importante. Con la expansión de la red mundial,
el crecimiento de soportes digitales y la cada vez más accesible
posibilidad de utilizar computadoras y dispositivos electrónicos, la super
carretera de la información ya no solo es reconocida como un medio,
sino el gran medio que reune al resto de los medios.
La libre información que se expone sin restricción alguna para personas
de todas las edades, vulnera principalmente a los niños quienes tienen a
su disposición una amplia gama de posibilidades, entre las que destacan
programas para mensajes instantáneos, recursos audiovisuales como
música y video, juegos interactivos, además de miles y millones de
páginas con todos los temas posibles de imaginar y más.
Los populares servicios digitales de interacción social como las
comunidades sociales3 y weblogs4 en sus diferentes presentaciones, son
medios que niños y adolescentes manejan con desenvoltura y con una
inocencia tal, que los orilla a publicar sobre sus gustos e intereses, a
subir fotografías personales e incluso a firmar sitios de manera abierta y
libre, exponiendo su privacidad. En la mayoría de los casos la posibilidad
de recibir comentarios en sus perfiles y descargar archivos e imágenes,
no es limitada a los amigos, sino que está abierta a miles de
desconocidos con riesgos reales de inseguridad.
Las relaciones interpersonales también han sido perjudicadas cuando los
usuarios de mundos virtuales crean representaciones digitales de si
mismos (Avatares) para recluirse de la realidad y adentrarse en
ambientes que les despojan de posibilidades de vinculación entre pares.
Son muchos los recursos que estos ciudadanos digitales están
perdiendo, como tiempo y dinero, que además fomentan una conducta
antisocial.
Un claro ejemplo de esto es el mundialmente conocido sitio de Second
Life5 que genera millones de dòlares por el consumo de productos y
servicios que ¨existen¨ en ese ¨espacio¨ virtual y que el usuario accesa a
ellos solo cuando enciende su computadora.
LAS TECNOLOGÍAS EMERGENTES
Quienes tuvimos la oportunidad de atestiguar el surgimiento de los
primeros video juegos que salieron al mercado en la década de los 80,
hemos perdido el ritmo de su rápida y titánica evolución. Nada queda en
las pantallas de aquella pelota cuadrada que rebotaba de un lado a otro
imitando el juego de ping pong6, o del señor y la señora Pac Man7 que
motivados con un celeroso y alegre fondo musical comían puntos
monocromáticos antes de ser atrapados por candorosos fantasmas de
colores. Las interfases que en el mejor de los casos eran de colores,
resultan clásicas e increibles para los niños y adolescentes de hoy,
quienes cuentan entre sus opciones con simuladores de realidad virtual
en las que navegan entre ambientes y sonidos tridimensionales,
controlando a personajes que juegan, roban, corren, pelean y asesinan.
Configuran naves, autos, ciudades y todo tipo seres animados que
trivializan la realidad. No es posible conocer el nombre de tantas
opciones, pero impresiona la desorbitada cuota de mercado que estos
pasatiempos han generado, superando por mucho a la legendaria
industria del cine que por cierto, produce millones de dólares anuales.
Un estudiante universitario de nombre Francisco, asegura que él no
dedica mucho tiempo a los juegos virtuales, ¨solo unas 4 horas al día¨.
Mientras lo observo sentado en el piso afuera de la escuela -como casi
siempre-, me responde sin perder detalle de su estrategia en la pantalla,
¨son los niños de 8 y 9 años quienes más puntaje han acumulado, pues
dedican 6 a 8 horas al día¨. Él no se limita en conducir un solo personaje;
Controla tres diferentes sesiones de perfil, en un juego de rol
multijugador masivo online8, que le permiten pelear por una misión
(quest), durante varias semanas, contra usuarios de todo el mundo.
Por otro lado, los afamados gadgets, son dispositivos electrónicos
disponibles en múltiples dimensiones, formatos y colores con igual
cantidad de funciones, entre ellos destacan consolas portátiles para
juegos de video, computadoras personales, reproductores de música
MP3, teléfonos celulares, entre otros. Estas herramientas de
comunicación y entretenimiento son dominadas con pericia por millones
de niños en edad escolar, incluyendo a quienes no cuentan con uno
propio y que por cierto, la mayoría de ellos anhela.
Una gran cantidad de padres de familia ponen en manos de sus hijos
esos artilugios ignorando los perjuicios que esto conlleva. En el más
tradicional de los casos, los menores aislan su sentido del oido al portar
audífonos para escuchar música popular, sin embargo otros se van
introduciendo en hábitos dañinos al experimentar con juegos y videos de
dudosa reputación además de adentrarse en un libre internet, pues
muchos dispositivos ya cuentan con la opción de conexión inalámbrica.
El uso de la opción de mensajes instantaneos SMS que incluyen la
mayoría de los teléfonos celulares en la actualidad, es un recurso
comunicacional efectivo y económico cuando se utiliza correctamente.
Los problemas llegan cuando los niños y adolescentes no tienen
orientación o supervisión para su uso y se vuelven adictos de enviar
textos a sus amigos, sin una necesidad prioritaria de hacerlo. Aunado a
esto, ha surgido un lenguaje muy peculiar entre ellos, que incluye
palabras abreviadas y con faltas de ortografía, limitando el desarrollo de
una gramática adecuada.
Por si fuera poco, el uso de estos equipos en los niños de edad escolar
también se ha vuelto un problema en algunos casos. Los usuarios
dependen tanto de ellos, que les parece fácil utilizarlos en el aula de
clases mientras el profesor habla y por lo tanto se aislan del ambiente,
perjudicando el proceso ideal de enseñanza aprendizaje.
Aunque los medios de comunicación y las tecnologías disponibles en la
actualidad son herramientas que bien utilizadas pueden ser
aprovechadas con fines educativos y de aprendizaje, es importante que
los padres tomen medidas precautorias para que estas no se conviertan
en un problema para sus hijos. Compañías y asociaciones a nivel
mundial analizan soluciones posibles para aprovechar las herramientas
electrónicas, evitar el abuso y los riesgos, pero dicho esfuerzo no puede
ser efectivo sin la colaboración de padres de familia que desde el hogar
fomentan una cultura del buen uso de medios y nuevos medios de
comunicación.
CONSEJOS PARA PADRES
Regule el uso de la televisión.
Según el NYU Child Study Center de Nueva York, menos de un
50% de los hogares cuenta con normas para regular el uso de
medios electronicos y de ellos, solo el 50% de las familias que si
tienen normas las cumplen regularmente.9
Establezca un horario de acuerdo a la disponibilidad de programas
educativos, de preferencia los de la vida en la naturaleza,
acompañe a sus niños al ver la programación y complemente ese
aprendizaje con salidas familiares al campo, donde ellos se
sientan libres de correr y confirmar las lecciones de la creación de
Dios.
Administre el uso de la computadora y del internet.
No tolere que sus hijos utilizen estas herramientas sin supervisión.
Muchos niños son tan habilidosos en el uso de la tecnología, que
se les facilita descargar programas y productos audiovisuales de
manera ilícita, atentando contra el respeto por las obras y sus
autores, e incluso poniendo en riesgo el mismo sistema de la
computadora, sin mencionar los riesgos legales que pueden
surgir.
El uso de chats y redes sociales, no son adecuados para los
pequeños. Con el fin de hacer más grande su lista de ¨amigos¨,
ellos no escatiman en aceptar a cualquier persona, platicar
abiértamente y proporcionarle información personal. No les
permita subir fotografías personales a ningún sitio donde otros
podrán verlas sin ninguna restricción, ni condescienda con ellos en
la posibilidad de que dediquen tiempo en juegos por red.
Aún cuando hay padres de familia que restringen los sistemas de
cómputo en casa para evitar que los niños accedan a páginas de
pornografía u otros temas nocivos, hoy existen equipos portátiles
como teléfonos celulares, consolas de juegos y reproductores
mp3, que cuentan con la opción de conexión a internet (WiFi) y
que también representan un riesgo subyacente.
Normalice los medios electrónicos
Los teléfonos celulares pueden ser una buena herramienta de
comunicación entre Usted y sus hijos, pero no deje que abusen de
su uso, pues además de gastar dinero fomentará en ellos una
conducta de aislamiento social.
No acepte que utilicen audífonos cuando están en casa o que los
lleven a la escuela. El exceso en el uso de dispositivos
reproductores de música y video, puede causar hábitos que
perjudiquen la salud física y mental.
Siga el consejo Bíblico.
Pablo, el autor del libro de Filipenses en la Biblia, sugiere pensar
en ¨todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre¨. Al fomentar
esto en sus hijos, forjará un criterio que les ayudará a elegir el
material mediático adecuado y descartar lo que es inconveniente.
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